El sentido del desarrollo personal

El sentido del desarrollo personal www.serfeliz.net   La Psicología Humanista se fue desarrollando a lo largo del siglo XX. A diferencia de las otras dos grandes corrientes psicológicas del mismo siglo —Psicoanálisis y Conductismo—, la psicología Humanista sitúa a la persona en el centro de interés. El punto de partida lo constituyen tres principios: I.- La persona tiene derecho a satisfacer sus necesidades. II.- La persona tiene derecho a ser única. III.- La persona tiene derecho a realizarse. Esto es, el ser humano tiene una serie de necesidades según se va desarrollando y es preciso satisfacerlas para poder crecer. Además, cada persona ha de tener un proyecto de vida autónomo e independiente, a modo de una estrella guía que señale el camino a recorrer. Por último, el recorrer este camino da experiencia y de ésta es de donde surgen los valores de cada quién. En este contexto, Maslow habló de la Pirámide de Necesidades. Tal que en el primer peldaño estarían las necesidades biológicas (hambre, sueño...), en el segundo peldaño y una vez que se han satisfecho las necesidades biológicas aparece la necesidad de seguridad (respeto de derechos): en el tercer escalón la necesidad de pertenencia al grupo (aceptación) y en el cuarto escalón la necesidad de reconocimiento (autoestima). Estos cuatro peldaños constituyen las necesidades básicas. A partir de que estas han sido cubiertas, la persona entraría en una estancia diferente, en aquella que le pide CRECER, REALIZARSE humanamente, DAR SENTIDO a la vida, trascender la experiencia y generar una producción creativa desde el punto de vista grupal. Para tener acceso a esta estancia es preciso haber resuelto las necesidades básicas, pues si no siempre se estará cayendo una vez tras otra en ellas y la persona necesitará volver hacia atrás. En el Análisis Transaccional (esquema bio-psico-social dentro del paradigma humanista), a modo de esquema gráfico se estructura la personalidad (o a la persona) en tres estructuras dinámicas que interactúan entre sí:
  • El Padre: hace referencia a las normas y valores aprendidos a través de las figuras de autoridad.
  • El Adulto: Banco de datos sacado de la experiencia directa.
  • El Niño: lugar donde se genera la energía. Lo integran las emociones y sentimientos, curiosidad, intuición etc.
Cuando entre el Padre (nuestros modelos) y el Niño existe un diálogo constructivo, el niño crece y se hace adulto (va asumiendo su propia experiencia y adquiere capacidades). La persona está recorriendo su camino, integra la experiencia y la vive a fondo sin limitaciones. Cuando entre el Padre y el Niño se da un diálogo destructivo el niño se bloquea y se adapta a su entorno (figuras de autoridad, ídolos, libros, modas....) Si no atendemos nuestras necesidades estamos rechazando al Yo Verdadero y creando un personaje falso, uno que no es. Si la persona quiere crecer habrá de desmontar este engranaje falso a fin de encontrarse consigo mismo. M. Angeles Pérez Piñar, Psicóloga Clínica.